Lee este articulo en 3 minuto(s) o menos

A diario estamos sometidos a estar en movimiento constante, tanto física como mentalmente (el trabajo, la casa, la familia, etc.). Sin embargo, a pesar de este sin parar nuestro organismo no siempre actúa como pensamos, ya que aunque estemos de aquí para allá y si además siguiendo una dieta, no significa que los efectos de ésta surjan efecto y perdamos peso debido al estrés.

Seguro que muchos piensan “Pues a mí el estrés me adelgaza” y otros digan“Pues a mí me engorda”. No es secreto para nadie que cada cuerpo actúa de una manera, pero ante todo, tenemos elementos en común que hay que tener en cuenta.

La serotonina aumenta al ingerir alimentos que nos gustan pero, ¿qué pasa si esos alimentos son perjudiciales?

Por ejemplo, ¿conocéis la Serotonina?, es un neurotransmisor que nos produce bienestar emocional. Los niveles de la serotonina aumentan cuando comemos  algo que nos gusta, el problema viene cuando esa comida que tan felices nos hace contiene grandes cantidades de azúcar (porque al tomar azúcar se libera insulina de forma anormal). El chocolate es algo dulce, llamativo, algo que la sociedad reconoce que es placentero y entonces la sensación de estrés baja considerablemente. Por eso, para eliminar ansiedad o estrés, se aconseja chocolate puro del 70% una onza al día, para que la Serotonina se libere.

Pero otro lado, ¿qué pasa si estás a dieta y tienes estrés? En muchos casos verás que no surte tanto efecto como te gustaría. De alguna forma, lo que nos pasa por la cabeza tiene algo que ver. Los pensamientos positivos hacía la comida y también a cocinar (en el caso de que cocines) influyen a la hora de que la dieta sea más efectiva porque es una parte importante del proceso. En cambio, si tienes pensamientos negativos, puedes llegar a obsesionarte con lo que comes y entonces no produce el efecto deseado. La mente es muy amplia y puede jugarnos malas pasadas.

En conclusión, cuanto más natural eres, mayor resultado tiene la dieta. Es importante recordar no obsesionarnos lo que comemos, esto puede tener un efecto rebote. Sustituir los alimentos con alto poder calorífico que nos rebajan los niveles de estrés por otros que tienen el mismo efecto. Y ante todo, ser positivos.