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El pescado es uno de los alimentos necesarios para llevar una dieta sana y equilibrada.

Ocupa el tercer nivel de la pirámide alimenticia, por lo que su consumo ideal debe ser de entre dos y tres raciones a la semana. Ante esta prescripción es posible que surjan dudas a la hora de escoger el tipo de pescado a consumir, así como las diferencias entre pescado blanco y pescado azul y qué beneficios tienen para nuestro organismo.

El principal distintivo de las dos categorías reside en la cantidad de grasas: los llamados ‘azules’ son más grasos (alrededor del 6% de su composición) y por tanto más calóricos, mientras que las grasas en los ‘blancos’ no superan el 2% de su composición. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas grasas no son perjudiciales para el organismo sino al contrario, son ácidos grasos insaturados buenos para el corazón y que ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre.

Otra de las diferencias entre pescado blanco y pescado azul es el aporte nutricional de ambas categorías. Aunque todos los pescados son grandes fuentes de vitaminas, proteínas, potasio, calcio y fósforo, los más ricos en grasas contienen mayor proporción de nutrientes, sobre todo de vitaminas A, D y E. Por tanto, los pescados azules benefician en mayor medida; sin embargo, también absorben más sustancias tóxicas que alberga su entorno, sobre todo los de gran tamaño como el pez espada o el atún.

Así, conocidas las diferencias entre pescado blanco y pescado azul, los expertos coinciden en que la mejor opción no es decantarse por uno u otro tipo, sino combinar el consumo de ambos y procurar que la cantidad de pescados azules como las anchoas, el atún, la caballa el salmón o las sardinas no supere a la de pescados blancos como el bacalao, la merluza, el lenguado o el rape.