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Se acerca el fin de año y los más previsores ya se allanan el terreno para seguir a pies juntillas los propósitos de enmienda a partir del 1 de enero. Los atracones de navidad serán un pequeño paso atrás antes de dar dos adelante; un mal necesario para que la conciencia sea implacable y la fuerza de voluntad no pierda vigor cuando sea llamada a filas. Una vez llegue el momento de cambiar de hábitos y emprender un estilo de vida a base de alimentación saludable y ejercicio, hay un elemento que puede ayudarnos a conseguir el éxito: los hidratos de absorción lenta.

Científicamente, en resumen, los hidratos de absorción lenta son aquellos constituidos por varias moléculas de azúcar juntas, a diferencia de los hidratos de carbono simples, que son monosacáridos – compuestos por una única molécula de azúcar. Al comer alimentos ricos en hidratos de absorción lenta, las moléculas se liberan gradualmente, por lo que los niveles de azúcar en sangre se mantienen estabilizados y bajos, al no haber grandes picos inicialmente. Esto, en la práctica, tiene una traducción importante: los hidratos de absorción lenta tardan más tiempo en digerirse. O, lo que es lo mismo, prolongan durante más tiempo la sensación de saciedad tras finalizar una comida.

Los hidratos de absorción lenta son los constituidos por varias moléculas de azúcar juntas

Los alimentos ricos en nutrientes de este tipo están, por tanto, especialmente indicados para aquellas dietas orientadas al adelgazamiento y el control de la ingesta. Son un gran aliado de la fuerza de voluntad, pues ayudan a que el hambre tarde más en aparecer, lo que mantiene a raya tanto la ansiedad como los arrebatos. Incluirlos regularmente como parte de las comidas puede ser una muy buena idea también para personas con diabetes, ya que ayudan a regular los niveles de glúcidos, pero son sobre todo ideales para

Alimentos ricos en hidratos de absorción lenta son, por ejemplo, arroces o cereales integrales, pan integral, hortalizas, legumbres y algunos tipos de fruta, especialmente las rojas. La lista parece reducida, pero al desglosarla las opciones son ricas y diversas. Todavía hay tiempo para estudiar las posibles recetas, mentalizarse e incluso dejarse llevar unas semanas. Pero el 1 de enero y la vida sana están a la vuelta de la esquina.