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Ingredientes (4 raciones):

  • 8 muslos de pollo 
  • ½ cebolla morada
  • 4 dientes de ajo
  • 1 rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 50 gramos de nueces
  • 400 gramos de boletus congelados
  • 50-80 gramos de caldo de pollo
  • ½ c/c de nuez moscada
  • ½ c/c de comino
  • ½ c/p de tomillo
  • ½ c/p de romero
  • 1 c/n de pimienta negra recién molida
  • 1 c/n de aceite de oliva virgen extra
  • 1 c/n de sal.

Preparación:

  1. Retira la piel de los muslos de pollo, salpiméntalos al gusto y reserva. Pela la cebolla morada y pícala en daditos. Da un golpe a los ajos para romperlos, pero sin pelarlos. Pela el jengibre y pícalo bien fino, o rállalo si lo prefieres.
  2. Pon una cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra a calentar, dora los muslos de pollo dándoles la vuelta para que se hagan de forma homogénea. Una vez dorados, retíralos y desgrasa con un par de cucharadas de caldo de pollo. A continuación añade la cebolla, los ajos y el jengibre, pon a fuego medio y deja que la cebolla se ablande.
  3. Una vez que la cebolla empiece a tomar color, reincorpora los muslos de pollo, añade las nueces, los boletus congelados (troceados), el caldo de pollo y sube el fuego para llevar a ebullición. Una vez que rompa a hervir, baja el fuego y añade la nuez moscada, el comino, el tomillo, el romero, la pimienta y sal al gusto. Mezcla bien y tapa la cazuela.
  4. Guisa el pollo hasta que esté tierno, la carne empezará a separarse del hueso. Entonces prueba por si es necesario rectificar de sal. Apaga el fuego y deja reposar unos minutos. Si ha quedado mucho caldo, dale unos minutos de hervor con la cazuela destapada, pero sin dejar que quede seco, que haya jugo.
  5. Sirve caliente.